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ESTUDIO BÍBLICO
"DETRÁS DE CADA MENTIRA HAY UNA MALDICIÓN" |
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Mateo 15:19-20 |
Al estudiar la palabra de Dios, encontramos en las escrituras el alcance que desatan las mentiras, cuyo resultado final es una cadena de maldiciones y condena por parte de Dios.
El Apóstol Juan se encargo de recordarnos en el libro del Apocalipsis, cual es el resultado final de las mentiras, advirtiendo a los mentirosos la condenación eterna si no se arrepienten. Veamos que dice la palabra de Dios: El Apóstol se está refiriendo a aquellas personas que por miedo a perder sus privilegios, rehúsan recibir la bendición de Dios, aun estando convencidos de su verdad e importancia; se resisten a la evidencia concluyente de la verdad que proviene de Dios, llegando a odiar a sus propios hermanos en su corazón. Todos los que hablen contrariamente a la verdad, cuando la conocen, y aun el que dice la verdad con intención de engañar, es decir, para persuadir a alguien de que una cosa es diferente de lo que realmente es, diciendo sólo una parte de la verdad o suprimiendo alguna circunstancia que hubiera llevado al oyente a una conclusión, diferente y verdadera, todos estos tendrán su porción, su parte, lo que les corresponde por derecho, en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. La Biblia es clara en cuanto a esta condenación, si no se arrepienten de sus pecados. Más adelante en el versículo 25 de este mismo capítulo nos dice que sus puertas nunca estarán cerradas; la casa de Dios estará siempre abierta para recibir a los pecadores, allí no habrá noche, no más idolatría, ni mentiras; el Espíritu de Dios resplandecerá y obrará en todo corazón. Por último nos advierte en el versículo 27, que en la casa de Dios, no entrará ninguna cosa inmunda, es decir personas impuras, que convierten la gracia de Dios en lascivia, ni mentirosos, que sostienen y propagan doctrina falsas a la palabra de Dios. El Apóstol Juan nos recuerda la gravedad de estar mintiendo, ya que asocia a los mentirosos con los homicidas y los idolatras. Hay personas que viven atribuladas porque sienten en sus vidas la culpa de haber mentido, conociendo que estas mentiras según las sagradas escrituras desencadenan maldición y condena. Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo y arrepintiéndose de la gravedad de estar mintiendo, se romperá toda atadura y caerán fortalezas que nuestro enemigo espiritual ponen en la vida de los creyentes. Amen Leer y meditar, Isaías 35:8 |